Desde 2019, cada año, el 29 de septiembre, se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una ocasión para recordar que nuestros hábitos cotidianos también pueden contribuir a un uso más consciente de los alimentos. En 2026, esta jornada está dedicada precisamente al potencial transformador de la reducción del desperdicio alimentario.
También en la cocina de casa, no hacen falta grandes cambios: un poco de organización, atención a las cantidades y creatividad pueden ayudarnos a aprovechar mejor lo que tenemos a nuestra disposición.
Empezar por una compra más consciente
El primer paso para evitar el desperdicio comienza incluso antes de encender los fogones.
Revisar el frigorífico y la despensa antes de hacer la compra permite saber qué tenemos ya en casa y qué ingredientes deberían consumirse primero. Planificar algunas comidas con antelación también puede ayudar a comprar cantidades más adecuadas a nuestras necesidades.
Otro buen hábito consiste en colocar delante los alimentos que deben consumirse primero, dejando más atrás los que acabamos de comprar.
Preparar las cantidades adecuadas
La pasta, el arroz y otros alimentos secos son fáciles de conservar, pero una vez cocinados solemos preparar más cantidad de la necesaria.
Pesar las porciones antes de cocinarlas es un gesto sencillo que puede evitar sobras innecesarias. Y cuando algo sobra, no significa necesariamente que haya que tirarlo.
Una porción de arroz puede transformarse en croquetas o albóndigas, mientras que la pasta que ha sobrado puede convertirse en la base de una tortilla o de una preparación al horno.
Dar una segunda vida a los ingredientes
A menudo, lo que consideramos una sobra puede convertirse en el punto de partida de una nueva receta.
El pan del día anterior puede transformarse en picatostes, bruschettas o pan rallado. Las verduras ya cocinadas pueden enriquecer un plato de pasta, una tortilla o una tarta salada. Incluso una pequeña cantidad de queso puede utilizarse para completar un risotto o preparar un gratinado.
Lo mismo ocurre con la salsa: la que sobra después de un plato de pasta puede convertirse en el condimento de una bruschetta, acompañar unas verduras o utilizarse como base para una nueva preparación.
Conservar bien significa desperdiciar menos
Una correcta conservación es igualmente importante.
Utilizar recipientes bien cerrados, seguir las indicaciones de los envases y mantener ordenados el frigorífico y la despensa permite tener siempre bajo control los alimentos disponibles y utilizarlos en el momento adecuado.
Antes de tirar algo, vale la pena preguntarse: ¿puedo conservarlo o utilizarlo de otra manera?
Nuestra forma de vivir una cocina más consciente
También en las recetas de De Luca Family Food intentamos aprovechar al máximo los ingredientes y sugerir diferentes formas de utilizarlos, porque cocinar de manera consciente significa también aprender a sacar el máximo partido de lo que tenemos.
Este cuidado también está presente en los productos que elaboramos. Nuestras Spicial Sauces son salsas artesanales y 100 % naturales, elaboradas artesanalmente con ingredientes seleccionados y recetas pensadas para unir la tradición italiana con el mundo de las especias.
Para nosotros, producir con atención significa partir de la calidad de los ingredientes y mantener un enfoque artesanal en cada receta.
Un compromiso que va más allá de la cocina
La sostenibilidad forma parte de un compromiso más amplio de De Luca Family Food. En la elaboración de nuestros productos intentamos minimizar el impacto medioambiental mediante la elección de materias primas de calidad, materiales certificados y proveedores que compartan valores de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente. Los envases y materiales de embalaje de vidrio, papel y plástico se destinan además a su recuperación y reciclaje.
Cocinar sin desperdiciar significa, por tanto, dar valor a lo que elegimos, a lo que preparamos y a lo que ya tenemos a nuestra disposición.
Pequeños gestos que, día tras día, pueden transformar nuestra forma de vivir la cocina, haciéndola más consciente, creativa y responsable.




